Alumnos

captura-de-pantalla-2016-12-09-a-las-20-20-59

La escuela como un espacio de vida juvenil, que no se limita a lo que sucede en el salón de clase, se extiende hacia los pasillos, en el relajo, juegos físicos, bromas, fiestas y reuniones. La escuela, más allá de lo académico, se sostiene en la sociabilidad o sentimiento y satisfacción de asociarse con otros. Se parte de tres preguntas clave: ¿Cómo significan los alumnos al CCH? ¿Cómo sus distintas formas de pensar impactan en las formas de relacionarse con los diferentes referentes educativos e institucionales? ¿De qué forma las percepciones de los alumnos impactan en sus prácticas de riesgo al interior del Colegio?

La escuela es un espacio de vida juvenil en el que los alumnos transitan durante tres años de manera no lineal, desarrollan “recorridos educativos” interrumpidos y fragmentados: reprueban materias, semestres, años escolares y, en ocasiones, abandonan la escuela temporalmente. La experiencia de la escuela puede ser atractiva o no, puede retenerlos o expulsarlos hacia grupos de pares que se resisten al discurso institucional y se mantienen al margen desarrollando prácticas de riesgo. En el trayecto de los estudiantes hay momentos de incertidumbre en que están a la deriva al no saber qué camino seguir, no tener elementos de referencia ni orientación, les toma tiempo tomar una decisión e incluso tomándola seguirán dudando.

Los alumnos del CCH durante tres años, o más, viven un periodo de reconstrucción como actores sociales en busca de su individualidad y autonomía, de nuevas adscripciones identitarias, en los que se dan procesos de ruptura con lo que han vivido previamente en la familia y escuela, experimentando situaciones de confrontación y liberación. En este caso se abordarán las formas de significación de desde dos perspectivas epistemológicas y metodológicas: cuantitativa y cualitativa, a través de una encuesta y entrevistas a profundidad e historias de vida.

Anuncios